
Reflejos: la “frutilla del postre” del control motor que casi nadie entrena
Autor: Tecnofits | Basado en el contenido del Prof. Lic. Mario Di Santo
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Cuando pensás en mejorar la fuerza, la flexibilidad o el equilibrio de tus alumnos, seguramente vas directo a las cargas, las series y las repeticiones. Pero hay una capa del movimiento que trabaja debajo de todo eso, sin que nadie la vea, y que puede ser la diferencia entre un gesto tosco y uno afinado: la actividad refleja. Los reflejos no son solo “cositas automáticas” que estudiamos en la teórica; son, como dice Mario Di Santo, a la vez la “base de soporte” del movimiento y la “frutilla del postre” que da el ajuste final y sinérgico al control motor. Si aprendés a leerlos, podés potenciar el rendimiento de tus clases con consignas simples y muy aplicables.
Qué es un reflejo (y por qué es más inteligente de lo que parece)
Un reflejo es una respuesta coordinada que nace de estimular una vía sensitiva y termina en una acción motora, sin que medie una decisión consciente. El circuito que lo hace posible es el arco reflejo, y tiene cinco componentes: receptor, vía aferente, centro reflejo, vía eferente y órgano efector. Sencillo en el papel.
Lo interesante es que el reflejo no es un simple “acto automático y grosero”. Sherrington ya lo había demostrado hace más de un siglo: si estimulás directamente un nervio motor, obtenés una contracción brusca, imprecisa y anti-sinérgica. En cambio, cuando la orden pasa por un centro reflejo, aparece una respuesta ordenada en el espacio y en el tiempo, con activación correcta de agonistas, sinergistas y antagonistas, orientada a un objetivo. Es decir: los reflejos son conductas regulativas con propósito. Y esto tiene una consecuencia enorme para vos como entrenador: podés capitalizar esa “inteligencia” del sistema nervioso en lugar de pelearte con ella.
Los reflejos cooperan… o perturban
Acá está la clave práctica. En cualquier gesto deportivo, los reflejos tienen dos caminos posibles: cooperan cuando se complementan de forma armoniosa con la acción voluntaria, o perturban cuando interfieren, desacoplan fases o alteran el movimiento. Un mismo reflejo puede sumar o restar según cómo organices la situación.
¿Qué modula ese resultado? Cosas que están totalmente en tus manos: la posición de partida, hacia dónde mira el alumno, la posición del cuello, la acción de los otros miembros y las acciones complementarias que le pidas. No se trata tanto de “entrenar el reflejo” como de generar las condiciones que hacen que su respaldo al control motor sea positivo.
El reflejo miotático de tracción: tu aliado en fuerza y potencia
De todos los reflejos, el miotático de tracción (RMT) es el más estudiado y el único monosináptico del organismo. Cada vez que un músculo se estira rápido, el RMT dispara una contracción refleja. Tiene dos caras: una estática (lenta, tónica, postural) que domina en la vida diaria, y una dinámica (rápida, fásica) que reina en las acciones deportivas explosivas y recluta fibras rápidas.
Esa cara dinámica es la que aprovechás, muchas veces sin saberlo, en la pliometría. Un contramovimiento veloz antes de un salto estira el músculo, el RMT responde y sumás unidades motoras “gratis” por vía medular. La aplicación es directa: si buscás potencia, cuidá que el pre-estiramiento sea rápido y bien temporizado; si lo hacés lento, apagás el reflejo y perdés ese plus.
Flexibilidad: inhibición recíproca y extensor cruzado
En amplitud de movimiento (ADM) hay dos reflejos que valen oro. El de inhibición recíproca dice que cuando activás un grupo muscular, su antagonista se relaja. Traducción a tu clase: si querés elongar los isquiotibiales, pedile al alumno que contraiga activamente el cuádriceps; ese antagonista que querés estirar recibe la orden de relajarse.
El reflejo extensor cruzado es todavía más elegante: es la base coordinativa de la locomoción. Al extender una cadera, se inhiben los extensores de la contralateral y se excitan sus flexores, y algo similar cruza hacia el tren superior. Di Santo constató en registros con electromiografía que activar voluntariamente el miembro homólogo del lado opuesto facilita el estiramiento y aumenta el rango de movimiento. En criollo: para elongar mejor una pierna, poné a trabajar la otra. Combinable con otros reflejos y con muy buena respuesta.
Cuello y postura: el interruptor que olvidamos
Los reflejos cervicales tónicos nos recuerdan algo tan simple como potente: la posición de la cabeza cambia el tono muscular de todo el cuerpo. Al flexionar el cuello aumentás el tono extensor en miembros inferiores y lo bajás en los superiores; al rotarlo, aumentás el tono extensor de ese lado. Por eso, dónde mira tu alumno durante un salto, una sentadilla o un ejercicio de fuerza no es un detalle estético: es una palanca real sobre la fuerza, la reacción, la postura y la ADM.
Cómo llevarlo a tu clase mañana
No necesitás aparatología ni protocolos imposibles. Ordená la posición de partida, definí hacia dónde mira el alumno, usá el antagonista para elongar, aprovechá pre-estiramientos rápidos en el trabajo de potencia y prestá atención a la posición del cuello. Son consignas que cuestan cero y cambian la calidad del movimiento.
Los reflejos son ese conocimiento fino que separa al que “hace repetir ejercicios” del profesional que entiende por qué el cuerpo responde como responde. En Tecnofits nos gusta ir justo a ese lugar: la teoría que te cambia la práctica. Si querés seguir profundizando en control motor, neurociencias aplicadas y estrategias de entrenamiento con fundamento, date una vuelta por nuestras formaciones y certificaciones. Es hora de poner en acción tu profesión.
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