
Por qué tu cuerpo de cazador vive atrapado en una silla de oficina
Autor: Tecnofits | Basado en el contenido del Lic. Mario Di Santo
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SEDENTARISMO NO ES LO MISMO QUE HIPOCINESIA
En la formación en Ejercicio Físico Adaptado insistimos en distinguir dos conceptos que en la calle se usan como sinónimos. El sedentarismo es un acontecimiento histórico: hace diez mil años el ser humano dejó de ser nómade, se instaló en un territorio y dejó de necesitar el desplazamiento constante para conseguir alimento. La hipocinesia, en cambio, es una situación biológica: un estilo de vida en el que órganos, aparatos y sistemas no reciben el estímulo motor mínimo para constituirse como tales.
La diferencia no es un juego de palabras. Se puede ser sedentario y no ser hipocinético, si el movimiento cotidiano que hacemos alcanza en cantidad y calidad. A esa combinación el Prof. Lic. Mario Di Santo la llama “eucinesia”: el buen movimiento posible dentro de una vida urbana que ya no es nómade.
EL GENOMA QUE TODAVÍA CREE QUE SOMOS CAZADORES
El dato duro es contundente: en la edad de piedra, el cazador-recolector recorría cerca de 40 km por día. El humano actual no llega a los 2 km, y la tendencia sigue bajando. Hasta hace cien años, la fuerza muscular representaba casi el 90% de la energía necesaria para el trabajo; hoy es menos del 1%. El cambio fue tan drástico y tan repentino que nuestra biología no tuvo tiempo de adaptarse: 5 millones de años de evolución moldearon un genoma “ahorrativo” y “kinético” que sigue intacto, mientras el contexto cambió por completo en apenas dos o tres generaciones.
Ese desfasaje entre genoma y contexto es la raíz biológica de buena parte de las enfermedades que hoy asociamos al sedentarismo. No es un problema de fuerza de voluntad: es un desajuste evolutivo entre un cuerpo diseñado para gastar energía todos los días y un entorno que ya no lo exige.
POR QUÉ ENGORDAR ES “NORMAL” PARA TU BIOLOGÍA
Durante casi toda la historia evolutiva, la falta de alimento fue la norma. Por eso el cuerpo humano desarrolló genes ahorrativos que inducen a atesorar energía apenas la consigue, y a preferir las grasas por sobre cualquier otro nutriente. Cuando alguien engorda hoy, cinco millones de años de evolución están, literalmente, conspirando en contra de poder bajar ese peso con facilidad. Entender esto cambia el enfoque profesional: no se trata de “pelearle” al cuerpo, sino de programar el movimiento sabiendo con qué biología estamos trabajando.

ENTRENAR COMO CAZADOR, NO COMO AGRICULTOR
Acá aparece uno de los conceptos más aplicables a la programación diaria: la distinción entre un modelo de entrenamiento “agricultor” y uno “cazador”. El primero es monótono, repetitivo, cíclico, de baja complejidad coordinativa: trotes y movimientos lineales que buscan multiplicación enzimática y proliferación mitocondrial, sin resolver problemas adaptativos reales. El segundo es intermitente, variable, incierto, inestable: obliga constantemente a resolver un problema motor nuevo, tal como lo hacía el cazador de la edad de piedra frente a un entorno cambiante.
La propuesta metodológica que se desprende es clara para cualquier sala de entrenamiento funcional o de Pilates: si programamos motricidad monótona y previsible, estamos entrenando como agricultores un cuerpo que genéticamente sigue siendo cazador.
LA REVOLUCIÓN KINÉTICA ES LA ÚNICA OPCIÓN REAL
El material plantea, casi como provocación, dos caminos frente al desajuste entre genoma y contexto: una imposible revolución genética, o una posible revolución kinética. La primera no es viable ni éticamente aceptable. La segunda depende de decisiones cotidianas, individuales y también educativas y de política pública. Para el profesional de la actividad física, esto reubica su rol: no es solo alguien que prescribe ejercicio, es un agente de esa revolución kinética posible, la única palanca real disponible frente a un problema de escala evolutiva.
PONELO EN PRÁCTICA
✓ Distinguí siempre sedentarismo (histórico) de hipocinesia (biológico) al evaluar a un paciente u alumno.
✓ No le exijas fuerza de voluntad a una biología ahorrativa: programá estrategias sostenibles, no dietas de shock.
✓ Priorizá estímulos intermitentes, variables e inciertos por sobre el trote monótono y repetitivo.
✓ Pensá cada sesión como una oportunidad de “eucinesia”: el buen movimiento posible en contexto urbano.
✓ Explicale a tu alumno el porqué evolutivo: entender el desajuste genoma-contexto mejora la adherencia.
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