
Las primeras 8 semanas post-LCA no son tuyas
Autor: Tecnofits | Basado en el contenido del Lic. Mario Di Santo
Curso relacionado: Estabilidad Femorotibial y Tibioastragalina
Llega un alumno con la rodilla operada, con ganas de entrenar y con un papel del médico que dice “alta para actividad física”. Y ahí es donde muchos profesores cometen el mismo error: creer que el alta kinésica es una invitación a empezar de cero con su propio criterio. No lo es. Antes de pensar en programar un solo ejercicio, hay que entender qué pasó en esas primeras semanas que no vimos, porque ahí se jugó buena parte del pronóstico funcional de esa rodilla.
OCHO SEMANAS QUE NO SON NUESTRAS
El material teórico de Tecnofits sobre rehabilitación temprana de rodilla es contundente en un punto: los primeros dos meses después de una cirugía de ligamento cruzado anterior son, casi sin excepción, territorio exclusivo de fisioterapeutas y kinesiólogos. No es una cuestión de jerarquía profesional, es una cuestión de objetivos: en esas ocho semanas se busca bajar el dolor y el edema, recuperar la extensión completa de la rodilla ya desde el primer día, restablecer el control del cuádriceps y lograr una marcha independiente sin muletas. Son objetivos clínicos, no deportivos, y se trabajan con protocolos milimétricos: hielo cada hora, brace regulado en grados exactos, isométricos en ángulos específicos, movilización patelar.
Un entrenador que se mete en esa etapa sin formación específica no está “ayudando más rápido”: está interfiriendo con un proceso biológico que tiene tiempos propios. El injerto necesita protegerse, el cartílago necesita nutrirse con carga controlada y cada semana tiene un objetivo distinto que no se puede saltear.
LO QUE PASA SEMANA A SEMANA (Y POR QUÉ IMPORTA QUE LO SEPAS)
Conocer la progresión, aunque no la ejecutemos nosotros, nos permite entender en qué terreno recibimos al alumno. En la semana 2 se busca deambular sin muletas progresivamente y llegar a flexión de rodilla cercana a los 105°. En la semana 3 se apunta a soporte de peso pleno, bicicleta estática y ejercicios excéntricos suaves. Entre las semanas 4 y 7 se retira el brace, se controlan las fuerzas durante la marcha y se empieza a trabajar en cadena cinética cerrada. Recién entre las semanas 7 y 16 aparecen el fortalecimiento en serio, el trabajo isoquinético, la carrera estática y, más adelante, los primeros gestos pliométricos y específicos del deporte.
Esto significa que cuando un alumno llega a nuestras manos con el alta kinésica en la mano, probablemente esté recién entrando en esa fase de transición hacia lo funcional. No llega “reparado”, llega con una base construida que hay que seguir respetando.
EL TRASPASO DE POSTA: DÓNDE EMPIEZA NUESTRO TRABAJO
El punto de entrada del entrenador funcional o profesor de EFA no es el día 1, es el momento en que el kinesiólogo entrega una rodilla con extensión completa, marcha normalizada y control básico del cuádriceps. A partir de ahí, nuestro trabajo es tomar esa base y llevarla hacia la fuerza, la potencia, la propiocepción avanzada y la reintegración al gesto deportivo, siempre en comunicación con el profesional que hizo la primera etapa.
Esa comunicación es el punto más débil de la cadena en la práctica cotidiana. Muchas veces el entrenador ni siquiera pregunta en qué semana del protocolo está el alumno, ni qué ejercicios ya toleró, ni si hubo algún signo de sobrecarga del injerto. Preguntar eso no es un detalle burocrático: es la diferencia entre programar con información real y programar a ciegas.

SEÑALES DE QUE ALGO SE SALTEÓ
Cuando un alumno llega con derrame persistente, sin extensión completa, con dolor patelar frecuente o con una asimetría marcada entre ambas piernas al pararse en un solo apoyo, son señales de que algo en esa fase temprana no se resolvió del todo. En esos casos, la respuesta correcta no es “vamos a fortalecer más fuerte para compensar”, sino derivar de vuelta al equipo de rehabilitación antes de seguir avanzando. Entrenar sobre una base sin terminar de asentar multiplica el riesgo de una nueva lesión, a veces en la rodilla contralateral por sobrecompensación.
ANTES DE ARMAR EL PRIMER PLAN POST-LCA, CHEQUEÁ ESTO
✓ Preguntá en qué semana del protocolo kinésico está el alumno y qué objetivos ya cumplió.
✓ Confirmá que tenga extensión completa de rodilla y marcha sin claudicación antes de progresar a cargas dinámicas.
✓ Sumá al análisis el estado del cuádriceps y la simetría entre ambas piernas con tests simples de apoyo monopodal.
✓ Mantené comunicación directa con el kinesiólogo tratante, no asumas que el alta significa “ya está todo resuelto”.
✓ Si aparecen derrame, dolor patelar o asimetría marcada, derivá antes de seguir cargando el plan.
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