
Prevención de Lesiones: el mecanismo lesional se entrena, no se evita
Autor: Tecnofits | Basado en el contenido del Prof. Lic. Mario Di Santo
Curso relacionado: Prevención de Lesiones
¿Se pueden prevenir las lesiones deportivas? La respuesta honesta es que la prevención pertenece al terreno
del futuro, y nadie lo conoce con certeza. Pero sí podemos reducir la probabilidad de que ocurran a partir
del conocimiento de factores concretos. Los esfuerzos por bajar la tasa de lesiones son siempre nobles:
alargan la vida útil del deportista y valen la pena. Si trabajás con Pilates o entrenamiento funcional, este
cambio de mirada te va a cambiar la forma de planificar.
Del siglo XX al XXI: entrenar el mecanismo, no solo evitarlo
Durante mucho tiempo el buen preparador era el que aplicaba cargas tremendas y hasta se jactaba de que
“jugaba quien sobrevivía”. Hoy el enfoque predominante es el cuidado del deportista. Y con él llegó un giro
clave: el siglo XX entendía que el mecanismo lesional debía evitarse; el siglo XXI interpreta que el
mecanismo lesional debe entrenarse —estudiarse en profundidad desde el control motor y trabajarse para
generar respuestas adaptativas. Los mecanismos preventivos son entrenables, y esa es una gran noticia para
vos como instructor.
Un fenómeno multidimensional (y un equipo detrás)
La prevención no se aborda desde una sola disciplina. Cada profesional aporta desde su campo: preparación
física, fisioterapia, medicina deportiva, nutrición, odontología y psicología del deporte. Lo que vuelve
efectivo al conjunto no es la suma de partes, sino la circulación de información entre todos. Pensalo como
un sistema: el trabajo interdisciplinario, con egos bajos y comunicación fluida, es lo que sostiene el cuidado
real del deportista.
Tres factores clave para una didáctica preventiva
Para articular una intervención preventiva conviene mirar tres cosas: el mecanismo lesional (suele ser muy
puntual y propio de cada gesto deportivo, hay que estudiarlo y planificar en función de él), el deportista
mismo (su contexto, historia, emociones y respuestas condicionan la receptividad a cualquier programa) y
el control motor, nutrido por la fisiología del ejercicio, la neurofisiología del movimiento y la biomecánica.
Existen además distintas escuelas —mecanicista, emocionalista, psicokinética y la teoría de los sistemas
dinámicos—; ninguna es la verdad absoluta, todas aportan aristas útiles según el caso.
La clave práctica: chequeo regular
Imaginá al malabarista que mantiene diez platos girando: chequea cuál se está por caer y le da un nuevo
impulso. Con las capacidades del deportista pasa lo mismo. El ciclo es evaluar, reflexionar, decidir,
actuar y llevar cada capacidad a su nivel óptimo. La evaluación debería ser al menos mensual, idealmente
quincenal o semanal. Es de lo más difícil de sostener y, a la vez, de lo más importante para tomar decisiones
pertinentes. Cinco capacidades merecen tu atención: rigidez/flexibilidad y ADM, fuerza en todos los
regímenes, estabilidad, equilibrio y propiocepción, siempre leídas en términos de niveles mínimos y de
simetría entre hemicuerpos y entre agonistas y antagonistas.
Control motor y autoestabilización (aportes de Frans Bosch)
Para prevenir, muchas veces importan más las leyes del control motor que las de la física. Las lesiones
suelen ser un problema de coordinación, no de fuerza, y aplicar más banda elástica no es la solución. La
clave está en la autoestabilización: lograr que el músculo se autoorganice en interacción con el entorno,
controlando los grados de libertad y la fluctuación. Ahí las co-contracciones y las activaciones isométricas
—sobre todo a mayor nivel de estiramiento y con el antagonista co-contraído— cumplen un rol central:
distribuyen las fuerzas de cizalla en superficies mayores y dan estabilidad estructural. Buscá el transfer:
entrenar en el gimnasio o el estudio lo que realmente sucede en el gesto deportivo.
Hábitos motores: la prevención también vive fuera de la sesión
Gran parte de la prevención ocurre en lo cotidiano: activaciones iniciales para empezar el día simétrico y
calibrado, un buen calibrado final para drenar sin perjudicar el rendimiento, estiramientos matinales,
drenaje y salud de las fascias, compensación de posturas dominantes, técnicas de relajación y un descanso
ordenado. Todo esto forma parte del llamado entrenamiento invisible, y se apoya en una capacidad
entrenable y decisiva: la consciencia corporal, que permite detectar a tiempo hipertonías, retracciones,
tensiones y fatiga.
Conclusión
No podemos garantizar que una lesión no ocurra, pero sí podemos intentar con firmeza: acelerar
recuperaciones, reducir reincidencias y formar hábitos saludables. La prevención deja de ser azar cuando
se transforma en un proceso planificado, evaluado con regularidad y sostenido por un equipo. Como
colegas, ese es un trabajo que siempre vale la pena.
¿Querés incorporar estas herramientas de prevención y control motor en tu práctica? Conocé el curso completo en Tecnofits, o sumate a la Membresía PRO y accedé a este y a todos los cursos de la plataforma con actualización constante para profesionales de la educación física y el deporte.


