
Cómo entrenar las fases dereparación y remodelación
Autor: Tecnofits | Basado en el contenido del Prof. Lic. Mario Di Santo
Curso relacionado: Rupturas Musculares y Fibrosis
Cuando un deportista se desgarra, el reloj empieza a correr. Y la diferencia entre volver en tres semanas con
el músculo funcional o arrastrar una cicatriz fibrosa que se vuelve a romper en el mismo lugar no la define la
suerte: la define lo que hacés —y lo que no hacés— entre el día 4 y el día 21.
En Tecnofits venimos insistiendo con esto: la ruptura fibrilar no es un problema exclusivamente muscular, es
un problema neuromecánico. Hay tejido conectivo que reparar, sí, pero también hay un sistema nervioso
que se inhibe, receptores propioceptivos que dejan de informar y patrones de movimiento que se degradan.
Si solo mirás la cicatriz, recuperás la mitad del problema.
Acá te dejamos el marco de trabajo completo, basado en el material de readaptación de Mario Di Santo que
forma parte de nuestros contenidos de formación.
Las tres fases: dónde no entrenar y dónde sí
Toda ruptura muscular atraviesa tres fases que se solapan pero tienen lógicas distintas:
● Destrucción (0 a 72 h): necrosis, hematoma, respuesta inflamatoria. Acá el trabajo es enteramente
de médicos y fisioterapeutas. No hay gimnasio. El abordaje prematuro es uno de los errores más
caros del proceso.
● Reparación (día 4 al 10, ~6 días): proliferación de células satélite, formación de miofibras de unión y
comienzo del depósito de colágeno.
● Remodelación (día 11 al 21, ~10 días): maduración de la cicatriz, orientación de las fibras de
colágeno y recuperación funcional del tejido.
Nuestra intervención arranca en la segunda fase. Y hay un motivo mecánico concreto para no apurarse:
durante las primeras 72 horas todavía no se formaron las bandas laterales que impiden que la necrosis se
propague a toda la miofibra. Un estiramiento intenso en ese momento puede separar aún más las
superficies lesionadas.
En esas primeras horas el clásico R.I.C.E. (reposo, hielo, compresión, elevación) convive hoy con la lógica
M.E.A.T. (movimiento, ejercicio, analgesia, tratamiento): bicicleta continua sin molestias en bloques de 6
minutos, estiramientos muy suaves de 6 x 10 segundos e isometrías de baja intensidad, con 4 a 6 vueltas.
Movimiento inteligente, no reposo absoluto.
Los objetivos reales: no es solo cerrar la herida
Reducir la readaptación al tejido conectivo empobrece la mirada. Los objetivos son tres, y conviene tenerlos
jerarquizados:
● Miogénicos: estimular el pasaje de la célula satélite a miofibra de unión. Sin eso, no hay músculo
nuevo, hay relleno.
● Mecánicos: evitar la formación de cicatrices densas y adherentes, disminuyendo el número de
enlaces cruzados y orientando correctamente las fibras.
● Neurales: evitar la inhibición producida por el desuso, el dolor y la lesión, y recuperar la capacidad
de activación en todos los ángulos.
A eso se suma un objetivo de fondo, quizás el más importante a largo plazo: que el deportista deje de
lesionarse una y otra vez en el mismo lugar, gatillando lesiones concurrentes por compensación.
La propuesta de 18 días: seis etapas, seis estaciones
El proceso se organiza en 16 a 18 días de trabajo ininterrumpido —sin cortes por fines de semana—,
dividido en 6 etapas de 2 a 3 días cada una. Y no se estructura en bloques ni series repetidas por ejercicio,
sino en circuito: cada actividad es una estación.
¿Por qué circuito? Por dos razones. Para evitar la fatiga local en un tejido que todavía está reparándose, y
para promover variabilidad de estímulos. La única estación con tiempo fijo es la bicicleta (3 minutos); las
demás acreditan una carga determinada.
Las seis estaciones del circuito de sala son:
● Isometrías: progresión de 6 niveles, de estable submáxima (20-40% de la MIVC) hasta explosiva. Es
el recurso sensorial por excelencia: recupera la capacidad del sistema nervioso de reconocer
ángulos y posiciones. Clave: evaluá tres ángulos con dinamómetro y activá primero el más
deficitario.
● Excéntricos: del uniforme submáximo (40-60% de 1MR) al explosivo. Su impacto mecánico es mayor
que el de la isometría: rompen adherencias, alinean las nuevas fibras de colágeno y estimulan
factores tróficos locales que favorecen la miogénesis.
● Combinaciones isométrico-excéntricas: una modalidad poco tenida en cuenta que integra objetivos
mecánicos y sensoriomotores. Se puede aplicar en cualquier punto del recorrido articular, aunque
sugerimos especialmente al comienzo y al final.
● Ciclo estiramiento-acortamiento (CEA): el momento más crítico de la activación neuromuscular es
la transición del excéntrico al concéntrico. Se puede abordar desde la primera etapa, pero con peso
liviano, poca velocidad, transición lenta y poco volumen, hasta llegar a la pliometría de alta
intensidad recién en la etapa 6.
● Estiramientos: difícil justificar su ausencia. Estimulan a la célula satélite, contribuyen a la miogénesis
y evitan la formación de enlaces cruzados. En fase de reparación: prioridad al volumen, no a la
intensidad. Solo elongar, no flexibilizar.
● Propiocepción: desde el primer día, de estables bipodales a inestables unipodales y, más adelante,
con gestos deportivos y multitareas complejas. Los ejercicios no necesariamente tienen que ser
complejos para ser efectivos.
Del gimnasio a la cancha: la progresión en campo
El trabajo de campo se suma después del circuito de sala y avanza en tres niveles bien delimitados: campo I
(sin elemento ni adversario), campo II (con elemento, sin adversario) y campo III (con elemento y adversario,
integrado al grupo).
La secuencia dentro de esa progresión es bicicleta o elíptico, trote, trote más intenso, alargues sin frenado,
velocidad lanzada y recién al final salidas, frenos, cambios de dirección y saltos combinados. Los saltos
merecen su propia progresión: tomas de peso, abajo-arriba, verticales, horizontales, pliométricos y
combinados.
Y algo que suele saltearse: los criterios objetivos para pasar de etapa. No se avanza por calendario, se
avanza por resultados —menor dolor a la palpación y recuperación del 70%, luego 80%, luego 90% y
finalmente 100% del ROM y de la MIVC respecto al miembro contralateral.
Detalles que hacen la diferencia
● Ejercicios conocidos primero: en la fase I usá movimientos que el deportista ya domine, con
máquinas multifuerza y cadena abierta, sin dificultades adicionales. La cadena cerrada entra en la
fase III; las perturbaciones multiplanares, en la fase IV.
● No perdés el resto del cuerpo: zona media y grupos musculares que no comprometan la zona
afectada pueden y deben seguir entrenándose desde el día uno.
● Entrenamiento cognitivo-motor: acompañá el proceso preservando las facultades perceptivas y de
toma de decisiones. El deportista no vuelve solo con el músculo, vuelve con la cabeza.
● Fase de mantenimiento preventivo: cuando termina el proceso no termina el trabajo. Re-testeo
continuo, tutela de asimetrías y desbalances, corrección de repertorios motrices ineficaces.
Cerrando: readaptar es una decisión metodológica
Un desgarro bien readaptado no es el que duele menos rápido, es el que deja un tejido capaz de tolerar la
carga del deporte y un sistema nervioso capaz de activarlo en todos los ángulos y a todas las velocidades.
Eso no se logra con reposo ni con un par de ejercicios sueltos: se logra con una progresión pensada, medida
y sostenida día a día.
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